Drogas inteligentes (Smart Drugs): La búsqueda de la Perfección

Publicado por Cesar Calderón en

Las Smart Drugs, Nootrópicos o también conocidas como Drogas Inteligentes son
fármacos o sustancias exógenas al organismo cuyo principal objetivo es la optimización de las
funciones cognitivas. Por ello, debido a la evidencia de su beneficio en algunas personas, desde la Psicofarmacología y la sociedad se está incrementando el interés por su investigación con el fin de conseguir una mayor eficiencia cerebral humana.

INTRODUCCIÓN


Desde los albores de la civilización, los seres humanos, como consecuencia de nuestros impulsos hedonistas, hemos recurrido a sustancias externas al organismo para alcanzar estados alterados de conciencia, mayor placer, analgesia, euforia, relajación, etc. Es por ello que el consumo de drogas se puede considerar consustancial a nuestra especie.


Diariamente empleamos estímulos externos para activar el organismo, como por ejemplo: tomarnos café por la mañana para “despertar”, alcohol para desinhibirnos o relajarnos, hipnóticos para dormirnos o, en casos más aislados, autoadministrarse bezodiacepinas para prevenir el molesto jet-lag. Pero, ¿se imaginan que con el simple hecho de tomarnos una pastilla nuestras capacidades cognitivas se vean potenciadas?, es decir, ¿se puede desde la química modificar nuestro software cerebral?

En el presente documento se abordará este tema de gran relevancia que inclusive ha servido de hilo conductor en el cine con la película Sin límites. Una utopía protagonizada por Bradley Cooper, el cual empieza a consumir una revolucionaria pastilla (NZT) que le permite trabajar de manera efectiva y aprovechar al máximo su potencial cognitivo, tornándose en una distopía, al desarrollar el personaje una dependencia y tolerancia a la sustancia que finalmente le lleva a ver afectadas sus facultades innatas.


LA PERFECCIÓN COGNITIVA


A lo largo de la historia, nuestra especie se ha caracterizado porque los individuos obtuvieran una ventaja sobre su competidor y el ambiente para conseguir su supervivencia. Hoy más que nunca, debido al imperante espíritu competitivo por los recursos intelectuales y la búsqueda de la “excelencia” (como intento de superar el potencial natural humano), se hacen más evidentes las diferencias individuales y las desigualdades en las capacidades cognitivas. Además, esta lucha se ve acentuada por el vertiginoso avance de las tecnologías, la incesante motivación por el progreso y la inmediatez que demanda la sociedad. Por lo tanto, el éxito, en muchas ocasiones, no se da en las personas que
presentan mejores aptitudes, sino en las que mayor velocidad demuestran para la resolución de problemas. Por consiguiente, el individuo rezagado, en su afán de superación y adaptación al medio, es vulnerable o se ve impulsado, en ocasiones, a la búsqueda de la receta mágica para soslayar sus déficits.

Por ello, en un esfuerzo de ser más fuertes, rápidos, inteligentes, delgados, jóvenes o bellos, algunos individuos acuden a productos externos denotando cierta impasibilidad a otras cuestiones que estén fuera de su excentricismo o ello1. Es aquí donde las drogas inteligentes o Smart Drugs entran a jugar un papel relevante permitiendo mejorar y potenciar las capacidades físicas y cognitivas pero,

¿se puede ser más inteligente a partir de la administración de un fármaco?, ¿se puede pensar más eficazmente a partir de la ingesta de una droga?, ¿estas modificaciones pueden suceder sin consecuencias negativas para la salud?


SMART DRUGS


Los avances realizados por la biología molecular, la neurociencia y la farmacología han permitido la existencia de un mayor conocimiento del funcionamiento cerebral y, más específicamente, de los sistemas de neurotransmisión química entre las neuronas, así como de los procesos cognitivos (memoria, atención, lenguaje, funciones ejecutivas, percepción, etc.), estados de ánimo, motivación y activación en general. Principalmente se ha desarrollado una gran investigación desde la psicofarmacología con el objetivo de la creación de fármacos selectivos que permiten alterar el funcionamiento del cerebro para conseguir una mejora en el tratamiento de algunas patologías como el Alzheimer, TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad), esquizofrenia, insomnio, amnesias, depresión, ansiedad, etc.

Además, la evidencia de su beneficio en muchos procesos cognitivos ha generado un repunte en la ciencia de los fármacos que buscan la creación de sustancias selectivas que permitan alterar la química natural apostando por la perfección y eficiencia humana. Aquí es donde juegan un papel destacado las Smart Drugs, conocidas también como nootrópicos, estimulantes de la memoria, o potenciadores cognitivos. Es decir, fármacos que alteran la disponibilidad de neurotransmisores provocando la mejora en el funcionamiento de capacidades cognitivas humanas como: la memoria, la motivación, la capacidad de razonamiento, la atención, la velocidad de procesamiento, etc.


Éstas tienen su origen a mediados del siglo XX cuando el investigador Albert Hoffman descubre la dihidroergotoxina, desencadenante artificial del LSD. Sus primeros usos comenzaron en Estados Unidos con los militares de guerra como población diana.

Éstos empleaban psicoestimulantes para poder hacer frente a situaciones extremas con todas sus capacidades en un estado óptimo. Más tarde, en la década de los noventa, su uso se vinculó a la recreación dentro de la “escena rave”.

Sin embargo, hoy en día, bajo la etiqueta de SmartDrugs se venden una gran variedad depsicoactivos, nutrientes y productos herbales que tienen el objetivo de expandir las capacidades cerebrales y/o minimizar el deterioro natural de las mismas.


A continuación se presenta una clasificación detallada de algunos nootrópicos que
se encuentran en el mercado:

 

NOOPEPT


¿Qué es?

Está estrechamente relacionado con los nootrópicos dentro de la clase racetam. Es un compuesto péptido derivado que produce una mayor biodisponibilidad que los compuestos racetam. Tiene un método de acción similar a los racetams, pero se sabe que es 1000 veces más fuerte que Piracetam.

¿Cómo se utiliza?

Es tan potente que solo se necesita una pequeña dosis. Es importante que se consuma la dosis recomendada. Se puede mezclar con agua o tomar de forma sublingual.

Bajo ciertas condiciones, Noopept puede ser combinado con otros nootrópicos. Aunque es recomendable no combinarlo si está empezando a consumirse, puede combinarse con una fuente de colina (citicolina o Alpha GPC).

 

¿Cómo funciona?


Dado que el método de acción es similar a los racetams, está dirigido a la acetilcolina. Trabaja con receptores NDMA y AMPA, proporcionándoles sus beneficios nootrópicos. Una vez administrado, se absorbe a través del tracto gastrointestinal. Luego llega a la barrera sangre-cerebro, donde empieza a hacer efecto. Está dirigido a los receptores de glutamato, inhibiendo la ruptura de glutamato. La función cognitiva eficaz está directamente relacionada con los niveles de glutamato. Se piensa que este sistema es crucial para el aprendizaje, la memoria y los procesos vinculados a la inteligencia. También
aumenta los niveles de oxígeno en el cerebro, proporcionando una sensación de claridad.
La glucosa es esencial para la energía del cerebro, y Noopept también aumenta el
metabolismo de la glucosa. Este aumento de la energía del cerebro también contribuye a
niveles más altos de concentración, claridad y enfoque.

Beneficios

- Mejora de la memoria
- Aumento de la energía mental
- Actúa como un neuroprotector
- Mejora la comunicación del cerebro
- Ayuda en el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer

Posibles Efectos Secundarios
- Dolor de cabeza
- Fatiga
- Náuseas
- Insomnio

Dosis recomendada
Es importante comenzar con una dosis pequeña, aumentando lentamente la dosis con el tiempo. Se recomienda empezar con un mínimo de 5 mg. A continuación, se puede tomar 5 mg. dos o tres veces al día. La dosis normal es de 10 mg. a 30 mg. al día. No superar los 60 mg. al día, ya que puede estimular en exceso los receptores de glutamato.

 

UNA MIRADA AL FUTURO


Son muchos los beneficios y aplicaciones que estos fármacos pueden reportar a la medicina para la mejora de la conducta y el perfeccionamiento cognitivo tanto en la población sana como enferma. Sin embargo, no existe todavía evidencia de los peligros tanto físicos como psicológicos que pueden ocasionar estas sustancias a largo plazo.

Esto también puede ser el reflejo de una sociedad que espera una pastilla para cada
enfermedad y, en ocasiones, el hecho de ser “mejores que bien” (Ruiz, 2005). Lo que
resulta ineludible es que el “uso hace al órgano”, por lo que en el caso de población sana, elsimple hecho (pero a veces costoso en esfuerzo) de realización de ejercicios de
estimulación cognitiva, concentración o el entrenamiento mediante la práctica de juegos
potencia el desarrollo cerebral. Con esto se pone de manifiesto que el cerebro es una
estructura fisicoquímica, vulnerable a las alteraciones. Es decir, las variaciones en la
transmisión de neurotransmisores con sustancias exógenas pueden influir directamente en
nuestra conducta, emociones y pensamientos. Dicho de otro modo, la medicalización sin
motivo médico o sin la probada eficacia de los fármacos, puede ocasionar consecuencias
negativas para la salud de la persona que se las administra.
Además de su uso indebido y sin control, otro de los problemas que se vislumbra
para la salud es la clandestinidad del mercado que está a falta de garantías, convirtiéndose
en un desafío para los responsables políticos, la legislación y los sistemas de salud
mundial. De esta manera, el sistema legal tendrá que aumentar sus esfuerzas para
controlar las innovaciones en la química de las drogas. Según el World Drug Report del
UNODC (United Nations Office on Drugs and Crime) se predice el aumento del consumo de
nuevos fármacos y la aparición de drogas sintéticas novedosas sin saber los posibles
efectos en sus consumidores. Con la evidencia del incremento de la demanda se hipotetiza
que será difícil frenar o establecer una regulación total de la producción y consumo de estas
sustancias químicas. Por lo tanto, lo que sí esta en manos de la población es centrar el
énfasis sobre la prevención, educación e información para controlar su influencia tanto a
nivel global como individual.
Finalmente, sólo nos queda esperar a los avances de la ciencia farmacológica para
conseguir la ansiada píldora mágica, sin que ésta suponga, en ninguno de los casos, una
amenaza para nuestra salud.
“The dominant culture of the world teaches us that the other is a threat, that our
fellow human beings are a danger. We will all continue to be exiles in one form or another
as long as we continue to accept the paradigm that the world is a racetrack or a battlefield.”5
Eduardo Galeano


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